Air squat y sentadilla profunda: cuánto tienes que bajar y qué te está frenando
Contenidos del artículo
  1. Air squat: el movimiento que ordena todo lo demás
  2. Qué profundidad cuenta y de dónde sale el criterio
  3. «La sentadilla profunda destroza las rodillas»: qué dicen los datos
  4. Las cuatro limitaciones típicas y el test de cada una
  5. Los cuatro autotests, paso a paso, contra una pared de casa
  6. Si el freno es el tobillo: qué cambia y qué hacer
  7. Si el freno es la cadera: tu postura no tiene por qué ser la de tu compañero
  8. Tronco y columna torácica: por qué se te cae el pecho en el fondo
  9. De la sentadilla a cajón al air squat completo: progresión con criterio de paso
  10. El air squat en el WOD: por qué se rompe al pasar de 20 a 100 repeticiones

Air squat: el movimiento que ordena todo lo demás

Primera clase, primer bloque. El entrenador dice veinte air squats y todo el mundo baja. Tú bajas hasta donde bajas siempre, más o menos hasta que los muslos quedan paralelos al suelo. Entonces alguien te dice que eso no cuenta, que hay que bajar más, y bajas más: los talones se despegan, la espalda se redondea en el fondo y sales del hueco empujando con la zona lumbar. No has hecho una repetición mejor. Has hecho una repetición distinta y peor.

El air squat es la sentadilla sin carga externa: tu peso corporal y nada más. El término se popularizó dentro del cross training porque hacía falta distinguir esta versión de las sentadillas con barra, y en español convive con sentadilla al aire y sentadilla de peso corporal. Las tres etiquetas describen el mismo gesto.

Que sea el movimiento básico no lo convierte en el movimiento fácil. Lo convierte en el movimiento que está debajo de casi todo lo demás: front squat, overhead squat, thruster, wall ball, salto al cajón, el momento de levantarte del suelo en un burpee. Si tu air squat se rompe, todo lo que se apoya en él arrastra el mismo error con carga encima. Por eso aparece en las primeras sesiones de cualquier programa y por eso sigue apareciendo en cada calentamiento durante años. En la guía sobre cómo se estructura una clase de cross training de principio a fin puedes ver en qué momento de la sesión encaja.

La descripción del gesto no es larga y casi todo el mundo se la sabe de memoria. Lo que casi nadie te da es la otra mitad: qué hacer cuando intentas cumplirla y tu cuerpo no te deja. Ese es el hueco que este texto viene a tapar.

Qué profundidad cuenta y de dónde sale el criterio

La palabra profundidad genera discusiones interminables porque cada uno la mide con una referencia distinta. Conviene separar dos cosas que se mezclan siempre: el criterio con el que se valida una repetición y la profundidad a la que tú puedes trabajar hoy sin romper la posición.

El criterio de validación es posicional y se mira desde un lado. Según la descripción oficial del movimiento, el atleta alcanza el fondo de la sentadilla cuando el pliegue de la cadera queda por debajo de la parte superior de la rodilla. Lo tienes en la ficha del air squat publicada en CrossFit.com, junto con el resto de puntos de ejecución: pies a la anchura de los hombros con las puntas ligeramente abiertas, inicio llevando la cadera atrás como quien se sienta en una silla, peso hacia los talones, pecho arriba con la curvatura lumbar mantenida y rodillas siguiendo la dirección de las puntas. Fíjate en que el criterio no habla de grados ni de goniómetros. Habla de dos puntos que se ven a simple vista, el pliegue donde se dobla la cadera y el borde superior de la rodilla. Esa es la razón de que funcione en una clase de veinte personas: se valida de un vistazo y sin instrumentos.

La expresión sentadilla profunda no tiene una definición tan cerrada en español, y ahí empieza el lío. Unos la usan para cualquier repetición que pase de paralelo y otros la reservan para el fondo absoluto del recorrido. La tabla siguiente ordena las cuatro referencias que vas a oír en cualquier sala.

ReferenciaDónde queda tu caderaQué te exigeDónde aparece
Cuarto de sentadillaMuy por encima de la mitad del recorridoCasi nada de rango, tolera cargas muy altasTrabajos puntuales de fuerza con barra, casi nunca sin carga
Media sentadilla o sentadilla a 90 gradosPliegue de la cadera por encima de la rodilla, muslo cerca del paraleloRango intermedio, control del tronco moderadoMáquinas, rutinas de sala, y el tope habitual de quien nunca ha trabajado la profundidad
Sentadilla completa, el air squat válidoPliegue de la cadera por debajo del borde superior de la rodillaRango de tobillo, de cadera y sostén del tronco a la vezEstándar del cross training y referencia de este artículo
Sentadilla profundaHasta el final del recorrido disponible, claramente por debajo del paraleloEl máximo rango que tienes sin perder la posición lumbarPosición de trabajo, de calentamiento y, en buena parte del mundo, de descanso

La distancia real entre las dos últimas filas es menor de lo que parece. Quien cumple el criterio limpio suele estar a pocos centímetros del fondo, y quien se queda en la segunda fila casi nunca está ahí por decisión propia. Está ahí porque algo se lo impide, y ese algo tiene nombre y apellidos.

Qué profundidad cuenta y de dónde sale el criterio

«La sentadilla profunda destroza las rodillas»: qué dicen los datos

Aquí es donde la mayoría de resultados en español toma partido y se queda. Unos dicen que bajar es peligroso, otros que es un mito, y ninguno enseña el material.

La revisión más citada es la de Hartmann, Wirth y Klusemann, publicada en Sports Medicine en 2013. Repasaron más de 164 artículos para responder a una pregunta concreta: ¿son la media sentadilla y el cuarto más seguros para el sistema musculoesquelético que la sentadilla profunda? No existen estimaciones realistas de las fuerzas en la rodilla para ángulos de flexión superiores a 50 grados, así que buena parte del miedo se apoya en un vacío. Según cálculos biomecánicos y mediciones en rodillas de cadáver, las mayores fuerzas y tensiones compresivas retropatelares aparecen a 90 grados, no en el fondo. Al aumentar la flexión entra además el efecto de envoltura, el contacto entre la parte posterior del muslo y la pantorrilla, que reparte mejor la carga. Y los autores añaden lo que casi nunca se cita: la preocupación por la condromalacia, la artrosis y la osteocondritis atribuidas a la sentadilla profunda carece de fundamento, y son la media sentadilla y el cuarto con cargas supramáximas los que a largo plazo favorecen cambios degenerativos en rodilla y columna. El trabajo está en la revisión de Hartmann sobre la carga en rodilla y columna según la profundidad de la sentadilla.

Dos matices honestos. Esa revisión discute sobre todo sentadillas con barra y cargas altas, y el air squat mueve tu peso corporal. Y condiciona su conclusión a que la técnica se aprenda bien, con supervisión y progresión. No dice que bajar sea inofensivo pase lo que pase: dice que bajar bien no es el problema. El marco biomecánico del ejercicio está en la revisión de Schoenfeld sobre cinemática y cinética de la sentadilla.

Dónde deja de aplicar esto: todo lo anterior se refiere a rodillas sanas. Con una lesión diagnosticada, una cirugía reciente, dolor en reposo o sensación de inestabilidad, cuánto bajar lo decide tu médico o tu fisioterapeuta. Un estándar de clase no sustituye a un diagnóstico.

Las cuatro limitaciones típicas y el test de cada una

Cuando alguien no consigue bajar, la respuesta habitual en el gimnasio es «te falta movilidad», que informa tanto como decirle a alguien que le falta forma física. Movilidad ¿de qué? Los talones se te pueden levantar por cuatro razones distintas, y cada una se corrige con un trabajo diferente. Elegir mal significa pasarse seis meses estirando algo que no te frenaba.

El problema es que el síntoma visible engaña. Un tronco que se cae hacia delante en el fondo puede venir de un tobillo que no permite que la rodilla avance, de una cadera que no tolera esa posición o de un tronco que no sostiene la postura mientras las piernas hacen su trabajo. Mirar el vídeo y adivinar no funciona, porque las tres cosas se ven casi igual desde fuera. Testar sí funciona, porque cada limitación tiene una prueba que la aísla del resto.

LimitaciónQué ves en tu sentadillaTest que lo confirmaSobre qué trabajas
Dorsiflexión de tobillo insuficienteLos talones se despegan, la rodilla apenas avanza sobre el pie, el tronco se cierra mucho para compensarTest de rodilla a la paredRango de tobillo y, mientras tanto, elevación controlada del talón
Cadera limitada o postura mal elegidaTe frenas en seco a media altura, notas un tope duro en la parte delantera de la cadera, la profundidad cambia mucho al abrir los piesPrueba de tres anchuras y dos ángulos de puntaTu postura individual y la tolerancia progresiva de esa posición
Tronco y columna torácicaEl pecho se cae hacia el suelo, los brazos se vienen abajo, la lumbar se redondea en el último tramoSentadilla de cara a la paredExtensión torácica y sostén del tronco con los brazos arriba
Control motor y fuerza en el fondoBajas sin problema pero rebotas, te vas hacia atrás sobre los talones o te desplomas en el último palmoSentadilla sujeta a un soporteTiempo mantenido en el fondo y fuerza en el rango final

La tabla se lee en ese orden y no en otro. Empieza siempre por el tobillo, porque es el freno más frecuente, el más fácil de medir y el único que puedes puentear el mismo día con dos discos bajo los talones. Si el tobillo sale limpio, pasa a la cadera. Si la cadera tampoco es, mira el tronco. Y si las tres pruebas se aprueban y aun así el fondo se te desmonta, tu asunto no es de rango: es de control y de fuerza en una posición donde nunca has pasado tiempo.

Un aviso sobre la última fila, porque se diagnostica mal muy a menudo. Mucha gente con rango de sobra tiene una sentadilla fea simplemente porque nunca ha estado abajo más de medio segundo. Eso no se arregla con movilidad. Se arregla acumulando minutos en el fondo.

Los cuatro autotests, paso a paso, contra una pared de casa

Estas cuatro pruebas no necesitan material y se hacen en casa contra una pared, en menos de diez minutos. Dos condiciones: hazlas en frío, nunca después de entrenar, y grábate de lado con el móvil en el suelo.

Test 1, rodilla a la pared. Descalzo, frente a una pared. Adelanta un pie hasta que la punta la toque, retrocédelo unos centímetros manteniéndolo perpendicular a la pared y flexiona la rodilla hacia delante hasta tocar la pared con ella, sin que el talón se despegue. Tu medida es la distancia máxima entre la punta del pie y la pared con la rodilla tocando y el talón pegado. Es la versión doméstica del weight-bearing lunge test, cuya fiabilidad está documentada: una revisión sistemática con 12 estudios encontró buena fiabilidad entre evaluadores distintos y del mismo evaluador consigo mismo, con cambios mínimos detectables promedio de 4,6 grados o 1,6 cm entre evaluadores y de 4,7 grados o 1,9 cm intraevaluador. La tienes en la revisión sistemática sobre la fiabilidad del weight-bearing lunge test. Por debajo de dos centímetros de diferencia, todo es ruido de medición.

La referencia que se maneja en sala está entre 9 y 12 centímetros, y es una convención práctica, no un umbral de la investigación. Compara sobre todo un lado con el otro, porque una diferencia grande entre lados dice más que el número absoluto. Los otros tres tests se resumen en la tabla, y la última columna da el diagnóstico.

TestCómo se haceSe aprueba siSi suspende, el freno es
1. Rodilla a la paredDescalzo, punta del pie retrasada respecto a la pared, rodilla hacia delante a tocar la pared sin levantar el talónTocas la pared con el pie a 9 cm o más y sin diferencia notable entre ladosEl tobillo
2. Sentadilla con talones elevadosDos discos finos o un libro de unos 2 o 3 cm bajo los talones, cinco repeticiones grabadas de ladoLa profundidad mejora de forma evidente y los talones ya no se despeganEl tobillo, confirmado por partida doble
3. Sentadilla de cara a la paredDe frente a la pared, puntas a 10 o 15 cm de ella, brazos estirados por encima de la cabeza, bajar sin tocar la pared ni caer hacia atrásLlegas al pliegue de cadera por debajo de la rodilla sin rozar la pared y sin que los brazos caiganEl tronco y la columna torácica
4. Sentadilla sujetaAgarrado con las manos a un poste, una barandilla o el marco de una puerta, bajar al fondo y aguantar 20 segundosSujeto llegas mucho más abajo y con la lumbar entera, sin dolorEl control y la fuerza en el fondo, no el rango

Suspender el 1 y aprobar el 2 significa tobillo corto y solución inmediata. Aprobar 1 y 2 y suspender el 3 significa que el rango está ahí y lo que falla es el tronco. Y si los tres primeros se aprueban pero el 4 te cambia la vida, no tienes que estirar nada.

Cómo no estropear el test: nada de calentar antes para «salir mejor». Un test hecho tras diez minutos de movilidad mide tu movilidad recién calentada, no la que llevas a la primera repetición de la clase. Repítelos cada cuatro o seis semanas, descalzo, y anota el número.
Los cuatro autotests, paso a paso, contra una pared de casa

Si el freno es el tobillo: qué cambia y qué hacer

El tobillo es el freno más común, el más fácil de confirmar y el único que puedes puentear el mismo día. También es el que más cosas cambia aguas abajo, y eso está medido.

Macrum y sus colaboradores montaron un experimento limpio. Treinta personas sanas y activas, sin historial de lesión en el miembro inferior, hicieron siete repeticiones de sentadilla a dos piernas en dos condiciones: pie plano en el suelo, y sobre una cuña de 12 grados bajo el antepié que simulaba una pantorrilla menos flexible. Con la cuña bajaron el pico de flexión de rodilla y el recorrido de flexión, y subieron el valgo máximo y el desplazamiento medial de la rodilla. La actividad del vasto lateral y del vasto medial oblicuo disminuyó y la del sóleo aumentó. La cadera no cambió. Los autores señalan que ese patrón se parece al que se observa en personas con dolor femoropatelar. El estudio está en el trabajo de Macrum sobre la restricción de la dorsiflexión de tobillo durante la sentadilla.

Cuando el tobillo no da, no pierdes solo profundidad: pierdes recorrido de rodilla, la rodilla se desplaza hacia dentro y el cuádriceps participa menos. No es un detalle estético, es una reorganización del movimiento entero. Y elevar el talón es la operación inversa a la cuña del estudio: dos o tres centímetros te devuelven rango que hoy no tienes.

El plan tiene dos carriles y van a la vez. Andamio: entrena con el talón elevado sobre dos discos finos, y baja esa altura conforme el test de la pared mejore. Rango: trabajo específico de tobillo tres o cuatro veces por semana en dosis cortas, con la rodilla avanzando sobre la punta y el talón pegado al suelo. Los resultados llegan en semanas y se comprueban con el test, no con la sensación.

Un matiz: ese estudio simuló la restricción en personas sanas. Demuestra qué pasa cuando el tobillo no da, no que ganar rango elimine el desplazamiento de rodilla en quien ya lo tiene. Es una razón muy buena para trabajarlo, no una garantía.

Si el freno es la cadera: tu postura no tiene por qué ser la de tu compañero

Si el test de la pared sale bien y elevar los talones no te cambia nada, deja el tobillo en paz. Lo más probable es que tu tope esté en la cadera, y la cadera tiene una particularidad incómoda: no todas tienen la misma forma. La orientación del acetábulo y la del cuello femoral varían de una persona a otra, y esa variación explica por qué dos personas con la misma movilidad necesitan colocaciones de pies distintas. Copiar la postura del compañero es, por tanto, mala idea: la de manual es un punto de partida, no un destino. La tuya se encuentra probando, y el protocolo cabe en una sesión.

  1. Tres anchuras. Pies a la anchura de la cadera, a la de los hombros y claramente más abiertos.
  2. Dos ángulos de punta en cada anchura. Puntas casi al frente y puntas abiertas alrededor de treinta grados.
  3. Cinco repeticiones lentas por combinación, seis combinaciones, grabadas de frente y de lado.
  4. Te quedas con la que te da más profundidad con los talones pegados, sin tope duro delante de la cadera y sin que la pelvis se meta al final.
  5. Repite la prueba a los dos meses, porque la postura óptima se mueve cuando cambia tu rango.

Queda el asunto del butt wink, la retroversión de la pelvis que aparece en el último tramo y redondea la zona lumbar. Merece honestidad: no hay evidencia sólida que lo señale como causa directa de lesión y aparece en muchísima gente que entrena sin problemas durante años. Con peso corporal no es una emergencia. Lo que sí tiene sentido es identificar en el vídeo a qué altura aparece y, cuando metas carga sobre la espalda, trabajar un par de dedos por encima. Es prudencia con carga, no una prohibición de bajar.

El trabajo de cadera que funciona no es estirar a lo bruto. Es acumular tiempo en el fondo, con apoyo si hace falta, entrando y saliendo de esa posición en dosis pequeñas muchas veces por semana. La cadera responde mejor a la exposición repetida que al estiramiento largo de los domingos.

Tronco y columna torácica: por qué se te cae el pecho en el fondo

Queda el freno que menos se mira y que más se confunde con falta de movilidad. Primero: en un air squat el tronco se inclina hacia delante, y eso es normal. La inclinación depende de la proporción entre tus segmentos y del rango de tobillo que tengas. Lo que no es normal es que la zona lumbar se redondee en el último tramo y el pecho se venga abajo como si alguien tirase de él.

La sentadilla compromete tobillo, rodilla, cadera y columna a la vez, y ese análisis conjunto es el objeto de la revisión de Schoenfeld sobre la cinemática y la cinética de la sentadilla. Tratarla como un sistema tiene una consecuencia práctica: el tronco no se arregla pidiéndole al tronco que aguante más. Se arregla quitándole trabajo, dándole rango o dándole tiempo, según lo que falle.

El test 3 de la sección anterior es a la vez diagnóstico y ejercicio. Con las puntas a diez o quince centímetros de una pared y los brazos estirados hacia arriba no hay forma de compensar: si el tronco no sostiene, o tocas la pared con la cabeza o te caes hacia atrás. Repetirlo tres o cuatro veces por semana en series de cinco repeticiones muy lentas mejora a casi todo el mundo en pocas semanas, porque obliga a organizar la posición en lugar de improvisarla.

A eso se suman dos cosas. El contrapeso: sostener un peso ligero con los brazos estirados delante del pecho desplaza el centro de masas y permite que mucha gente baje entera a la primera. Es un andamio que se retira en unas semanas. Y el tiempo en el fondo: bajar, quedarte treinta segundos abajo con la lumbar entera y volver a subir, varias veces al día. Suena demasiado simple para funcionar y funciona.

Aviso sobre los brazos arriba: si al estirarlos por encima de la cabeza notas que la espalda baja se arquea para dejarlos llegar, has cambiado un problema por otro. Sube los brazos solo hasta donde puedas sin que la caja torácica se abra hacia delante, y gana altura desde ahí.

De la sentadilla a cajón al air squat completo: progresión con criterio de paso

Con el diagnóstico hecho, queda la parte aburrida y la que de verdad cambia las cosas. Una progresión no es una lista de ejercicios, es una escalera con un criterio de paso en cada peldaño. Sin criterio, la gente se queda meses en el mismo sitio o salta tres escalones porque el de arriba apetece más.

El principio que ordena todo esto es la sentadilla a cajón, que suena a rehabilitación y es la herramienta más precisa que existe. Un cajón, una silla o un banco fijan la profundidad exacta a la que puedes trabajar hoy con la posición intacta, y bajar esa altura centímetro a centímetro es la única forma de progresar sin adivinar. Te sientas de verdad, sin rebotar, y te levantas sin lanzar el tronco hacia delante.

EtapaQué hacesVolumen orientativo por sesiónCriterio para pasar a la siguiente
0Sentadilla a cajón alto, a la altura de una silla, sentándote y levantándote sin impulso4 series de 8 repeticiones lentasLas 8 repeticiones sin empujar con las manos y sin que la espalda se redondee al levantarte
1La misma sentadilla a cajón, con los talones elevados 2 o 3 cm4 series de 10Talones firmes sobre la elevación y rodillas siguiendo la dirección de las puntas en las 10
2Cajón medio, justo por encima del paralelo, con o sin elevación según tu test4 series de 10 con 2 segundos de pausa sentadoLas pausas no descolocan la posición y puedes subir sin balanceo
3Cajón bajo, por debajo del paralelo, o sentadilla libre con contrapeso ligero delante5 series de 8El pliegue de la cadera pasa por debajo de la rodilla en las 8, verificado en vídeo
4Air squat completo con talones elevados, sin cajón5 series de 1212 repeticiones seguidas con profundidad constante de la primera a la última
5Air squat completo a suelo plano y descalzo o con suela fina5 series de 15La profundidad no se pierde en las tres últimas repeticiones de cada serie
6Air squat a volumen: series largas y trabajo con cronómetroSeries de 20 a 30 dentro de bloques cronometradosYa no es un objetivo de técnica, es material de WOD

Sobre los plazos, mejor una expectativa realista que una promesa. Cada etapa suele llevar entre dos y cuatro semanas con tres exposiciones semanales, y el rango es tan ancho porque depende de dónde esté tu limitación y de qué estés haciendo el resto de la semana. Como marco de referencia general, las recomendaciones de actividad física del ACSM piden a un adulto sano de 18 a 65 años un mínimo de 30 minutos de actividad aeróbica moderada cinco días por semana o 20 minutos de actividad vigorosa tres días por semana, más al menos dos días de trabajo de fuerza y resistencia muscular. Las tienes en la página de recomendaciones de actividad física del ACSM. La progresión de arriba cabe dentro de esos dos días de fuerza sin ocuparlos enteros.

Las dos primeras semanas van a doler al día siguiente, sobre todo si llegas a rangos donde nunca habías estado. Eso tiene explicación y tiene manejo, y lo tienes desarrollado en la guía sobre qué son realmente las agujetas y qué hacer con ellas. En Bennu Soul CrossTraining, en Pinto, la etapa de cada persona se decide con el test hecho y anotado, no a ojo desde el otro lado de la sala.

El air squat en el WOD: por qué se rompe al pasar de 20 a 100 repeticiones

Todo lo anterior describe un air squat fresco, lento y vigilado. En la pizarra no aparece así casi nunca. Aparece dentro de bloques de cincuenta, cien o ciento cincuenta repeticiones, intercalado entre otros movimientos y con un cronómetro corriendo. Y ahí el movimiento se comporta de otra manera.

Lo primero que se rompe es la respiración. En una serie de veinte puedes permitirte contener el aire en cada repetición sin consecuencias. En una serie de cincuenta, ese patrón te deja sin aire alrededor de la repetición veinticinco y a partir de ahí todo se degrada a la vez. Lo segundo es la profundidad, que no desaparece de golpe sino que se va recortando un centímetro por repetición sin que tú lo notes, hasta que las últimas quince ya no cumplen el criterio. Lo tercero es la distribución del peso, que se desplaza hacia la punta del pie conforme el tobillo se cansa, y con ella vuelven los talones despegados que creías resueltos.

Volumen del bloqueQué se rompe primeroCómo repartirSeñal de cortar la serie
Hasta 20 repeticionesPrácticamente nada si la técnica está consolidadaSeguido, a ritmo constanteNo suele hacer falta
De 20 a 50La respiración, y detrás la profundidadDos o tres bloques con pausas cortas y fijasCuando dejas de espirar al subir
De 50 a 100La profundidad y la posición del troncoSeries de 15 a 20 desde la primera repeticiónCuando dos repeticiones seguidas se quedan cortas
Más de 100El apoyo del pie y las rodillas hacia dentroSeries de 10 a 15 con pausas de pie, nunca sentadoCuando los talones se levantan sin que puedas evitarlo
Intercalado con carrera o saltoLa transición, porque llegas con la pantorrilla ya cargadaEntrar más lento de lo que pide el cuerpo en las primeras repeticionesCuando notas que rebotas en el fondo en lugar de frenar

La estrategia que funciona es contraintuitiva y se decide antes de que arranque el cronómetro: fracciona desde la repetición uno, no desde el momento en que te cansas. Un bloque de cien repeticiones partido en cinco series de veinte con pausas de cinco segundos casi siempre termina antes, y siempre termina mejor, que el mismo bloque atacado de seguido hasta el fallo. La lógica de por qué el formato del día cambia por completo el reparto está desarrollada en la guía sobre cómo se leen los formatos AMRAP, EMOM, For Time, Chipper y Ladder en la pizarra.

Queda una decisión personal que nadie puede tomar por ti: tu línea de corte. Es la repetición a partir de la cual tu sentadilla deja de parecerse a la de la primera serie. Puedes encontrarla en una tarde, grabando un bloque de cincuenta y revisándolo después. Una vez que sabes que tu número es veintidós, programas series de dieciocho y dejas de discutir contigo mismo a mitad del WOD.

La conversación sobre la sentadilla lleva años atascada en una pregunta mal formulada. No se trata de si bajar es bueno o malo, porque eso ya está bastante contestado para rodillas sanas. Se trata de por qué tú, en concreto, no bajas. Y esa pregunta tiene cuatro respuestas posibles, cada una con su test, su plazo y su trabajo.

Si te quedas con una sola cosa, que sea la tarde de los tests. Cuarenta minutos, una pared, el móvil apoyado en el suelo y un número anotado en el cuaderno. A partir de ahí dejas de estirar a ciegas y empiezas a corregir lo que de verdad te frena, con un criterio de paso que puedes verificar tú mismo. Las cifras de las revisiones citadas arriba vienen con su enlace y ninguna es una promesa sobre lo que te va a pasar a ti.

Aviso de salud: este texto es informativo y no sustituye ninguna valoración profesional. Si tienes o has tenido lesiones de rodilla, cadera, tobillo o columna, si te han operado, si estás embarazada o en posparto reciente, o si padeces alguna patología cardiovascular o hipertensión no controlada, consulta con tu médico antes de empezar un programa de entrenamiento y comparte con el entrenador lo que te indique. Ante dolor articular que aparece en reposo, hinchazón, bloqueo de la rodilla o sensación de que la articulación falla, la consulta es médica y no un ajuste técnico.